No somos iguales
Las personas no somos iguales. No estoy diciendo que seamos distintos por motivos de raza, religión, sexo, dinero, fama o éxito. Las personas son distintas por ser unas ordinarias y otras extraordinarias. La diferencia entre ordinario y extraordinario es sólo el sufijo “extra”. Ese poquito de más, ese “vamos que lo conseguimos”, ese “espérame que te sigo” marca la diferencia. Las vidas extraordinarias son para aquellos que tienen el coraje de seguir, de empujar un pasito más, independientemente de dónde esté y cuál sea la meta.
© Ramón Núñez | 2017