Entrada de la Cabaña
A veces pregunto a mis amigos cómo están del «0 al 10». Nunca nadie me dió un «0», ni tampoco nunca nadie un «10». ¡Mis amigos son gente normal! Si imaginamos una gráfica de la felicidad donde la línea «0» es «no siente ni padece» y por encima de esta del «0» ponemos todo lo positivo (+) hasta el «+10» punto máximo de felicidad, y por debajo del «0», todo lo negativo (-) hasta el «-10» de infelicidad límite, la curva personal, por lo general, siendo «normal», tiende a subir y a bajar cruzando el «0»…¡sin detenerse nunca en ningún punto concreto! Es decir: a veces bien, a veces mal
Puede que sean antagónicos, uno en lado del mundo y otro, en el otro; uno en una parte de la gráfica y el otro en la otra. Aparece el uno cuando se va el otro -salvo en los eclipses-. Muy poquitas veces coinciden en el día a día, y si lo hacen, es de manera muy leve, pero ¿están o no en el mismo plano, en el mismo mundo?
A veces, es cierto, hay que lidiar con más de una amargura que descoloca, pero forma parte de este juego vital y, aunque duela a ratos, es preferible que sea así: subidas y bajadas que enriquecen, a modo de experiencias, niestro abanico sentimental haciéndonos «alguien» especial, particular, concreto y distinto a los demás.
© Ramón Núñez | 2011












