El 2020 inesperado
El 2020 empezó inesperado y acabará inesperado… saltando y destruyendo muros, excavando por debajo, derribándolos, luchando con fuerza para pasar al otro lado con fe infinita y esperar en la esquina.
No creo en el esfuerzo. Menos aún en el sacrificio. Si las cosas importantes se consiguen así, el resultado acaba siendo muy poco reconfortante. Casi nunca es bueno el resultado cuando se consigue algo por el artículo 13 de los bemoles. Sí creo en la voluntad. Creo en que las cosas se sueñan primero, se desean, se imaginan, se planifican y se consiguen después de acciones concretas.
Casi nunca es a la primera. Tampoco a la segunda. Siempre es a la última. Me gusta esa expresión: “Los perseverantes conseguimos las cosas a la última”. Creo en el fluir, salvo cuando depende de terceros. Ahí no me siento cómodo. Quizás porque no confío en que mis deseos sean perfectamente coincidentes con los de 3ºs. De hecho, no me importan para nada los deseos de los demás
Casi nunca es a la primera. Tampoco a la segunda. Siempre es a la última. Me gusta esa expresión: “Los perseverantes conseguimos las cosas a la última”. Creo en el fluir, salvo cuando depende de terceros. Ahí no me siento cómodo. Quizás porque no confío en que mis deseos sean perfectamente coincidentes con los de 3ºs. De hecho, no me importan para nada los deseos de los demás
Sólo me interesa que tengan deseos. Mis planes son los míos y tengo una vida que no sé cuánto va a durar así que no puedo perder el tiempo con gente que me hace perder. Mis planes son mis planes -lo dije ya, verdad?-. Substitúyase en la última frase la palabra “planes” por: Vida, felicidad, salud, amor, tiempo, corazón, piel, besos… Casi nunca es a la primera. Tampoco a la segunda. Siempre es a la última. Me gusta esa expresión: “Los perseverantes conseguimos las cosas a la última”. Creo en el fluir, salvo cuando depende de terceros. Ahí no me siento cómodo. Quizás porque no confío en que mis deseos sean perfectamente coincidentes con los de 3ºs. De hecho, no me importan para nada los deseos de los demás
En cambio, si con tus acciones y pensamientos sustituyes en esa misma frase tus “mis” por tus “tus” se acaba viviendo la vida de los “tus” al cuadrado.
Amo la libertad más que cualquier otra cosa.
“Te espero en la esquina, me esperas tú?” no es lo mismo que “nos encontramos en el camino”. En la primera frase hay un plan con deseo y voluntad. En la segunda, azar. Adoro el azar, sobretodo cuando lo imagino, lo deseo, le inyecto voluntad y energía. Mucho más cuando lo planifico. Insisto, la mejor manera de adivinar el futuro es creándolo
Persistir, insistir, resistir y nunca desistir… y que llegue el día en el que a uno no nos necesiten absolutamente para nada pero, en cambio, que nos quieran absolutamente para todo. Ese será el día del inicio del resto de la vida.
© Ramón Núñez | 2020